Te encontraré — Harlan Coben e Indomable (Untamed): las series

¡Uff! Netflix es casi un cajón desastre, la cacharrería, lo que hay debajo de la alfombra; es como un fast food, pero en plataforma. Pero… ¡pero qué cantidad de adjetivos despectivos! Donde lo único que me podría interesar son varias cosas de género. Pero, claro, no todo en la vida es ese estilo; a veces hay joyas que aparecen, puntas de iceberg que surgen del mar eclipsando el fondo.

Pero, otra vez, la misma tesitura, para describir cuando estaba con mi mujer pasando por millones de opciones y, en un momento, saltó la luz roja de stop con la serie Te encontraré. Al ver que era una miniserie, por ahí ya íbamos bien. Con la inercia de thrillers, al leer Mentira, de Jurado, estaba en onda para la detección de series de intriga, y los personajes de Te encontraré, con una trama a modo de ariete en cada episodio y una velocidad vertiginosa, hicieron que se pasaran ocho capítulos con un desazón de que ya lo siguiente que pudiera ver estaría a años luz de distancia de esta serie.

Los personajes, como Sam Worthington, el actor de Avatar, Britt Lower, la actriz de Separación, e incluso Madeleine Stowe, hacen que toda la serie no decaiga en un momento.

Y llegó el intermedio. Ya no había nada que ver a la altura y casi es cierto, pero, en el fast food de las plataformas, salía la premisa de Eric Bana (nuestro Héctor de Troya), Sam Neill en su última interpretación y el máximo exponente, que es Yosemite, donde todos los parajes, o la mayoría, los conozco de cuando estuve allí y es el sitio más maravilloso e imponente donde he estado.

Untamed es buena, pero más pausada; impresionante, pero más predecible. Naturaleza con potencia, no muchos episodios y queda cerrada para una segunda temporada que, si mal no me he informado, esta se presentará en Hawái. ¡Wai, pero no tan guai como Yosemite! Aunque tiene o puede tener un concepto diferente: mar, tierra(volcán), indígenas, como en la primera, que pueden dar ese toque tan espiritual que tiene esta serie, que la hace, o las hace, salir del cajón desastre para ponerse en las vitrinas de nuestras series.

No soy mucho de series de intriga, pero estas están casi a la par de True Detective (solo las temporadas de Matthew McConaughey y la de Jodie Foster).

Con esto acabamos y te impulsamos a que no esperes a verlas y dejaremos ya cerrando el thriller para seguir con nuestro género. Aunque, ¿de qué género somos?

Eso ya da igual. Que cada visualización, que cada lectura, sea medianamente buena dentro de ese océano de millones de media al que estamos colapsados y en el que, cuando encontramos algo decente, la satisfacción recompensa la búsqueda.

Ethan Frome – Edith Wharton

¿Por qué me he leído esto?

¿Puede parecer simple? Pero siempre llegan a mí las novelas de alguna u otra manera. Esta novela corta es realizada por una premio Pulitzer (La edad de la inocencia), pero eso no es lo que realmente me atrajo; me atrajo lo corta que es y, en especial, que la ponían o siguen poniendo, no sé, como lectura obligada en secundaria de los Estados Unidos. Quería ver por qué. Ese era el motivo principal.

He de decir que es muy buena y muy chunga a la vez e incluso, mientras me adentraba en ella, me respondía a mí mismo: «¿Qué les pasa a estos americanos para obligar dicha lectura?».

Esto todo va a ser spoilers y conjeturas, con un poco de la trama.

La historia transcurre en Starkfield, un pueblo ficticio de Massachusetts (Nueva Inglaterra)

La trama es muy sencilla: pueblo que se queda cortado cada invierno en sus caminos, el tren casi ni puede llegar en los peores momentos, un invierno duro tras otro y una vida igual. Ethan, alguien sobresaliente en futuro a priori, alguien con inquietudes, empieza una debacle en caída libre a un pozo sin fin.

Una trabajadora importante que llega al pueblo necesita que alguien la lleve a caballo para poder coger el tren cada día. Su interés por esta persona y las calamidades que cuentan hacen que ella sienta una atracción instantánea por saber de la vida de este hombre. Él nunca le dice nada en las travesías, hasta que, por la nieve, le es imposible llevarla de vuelta a su hospedaje; entonces la hospeda él en su casa. Ella ve todo y, a partir de ahí, se cuenta la historia de su pasado, el de Ethan.

La cosa se complica para Ethan cuando mueren su padre y su madre y se casa con una celeridad inaudita; por desconocimiento y la vida tan dura, la elección es un fallo garrafal. Queda atrapado en una mujer enferma y con los cuidados de una familiar de esta, que es una persona normal e ideal para Ethan. Ethan no consigue mantener una familia de subsistencia de la época, donde tener una gran familia con muchos hijos puede suplir el paso del tiempo y los cuidados que estos pueden merecer a medida que uno envejece. Este sistema, a día de hoy, está erradicado y absolutamente todos quedamos a merced del Estado y sus cuidados a medida que envejecemos. Pues Ethan aquí está sin hijos y con un futuro dirigido al infortunio.

En el caso de esta novela, se describe cómo el enamoramiento de Ethan con Mattie, la familiar de su esposa(Zeena), solo hace que aproximar el desastre, ya que su mujer la echa de casa y él, desesperado, sin saber qué poder hacer ante la vida tan dura que tiene, intenta darle a Mattie una última alegría y bajar mediante trineo sorteando un viejo olmo. El problema es que él cede a una segunda vez, ya oscureciendo, y es un intento de suicidio muy a lo Romeo y Julieta, pero que acaba sumamente mal, ya que Ethan sobrevive, Mattie también, pero queda paralítica, y su mujer enferma debe de hacerse cargo de ambos. Se crea un círculo que casi podría convertir esta obra en una de terror.

Ahora viene lo bueno. ¿Por qué la ponen o ponían en los institutos? A mi parecer, que no he indagado más, es una forma de enseñanza, de que cualquier locura que se cometa puede tener una repercusión desastrosa. A la par, hace la viceversa en cómo podrían sentirse las mujeres al casarse con hombres que no amaban en la época solo por sustento y, de alguna manera, invierte el papel con el hombre como víctima adicional.

A experimento, como prosa, sí que es relativamente casi perfecta, porque esta se desplaza con facilidad en la lectura, impresionando por su simpleza, su estilo perfecto en tempo y sin necesidad de añadir adornos todo el rato.

Secundamos otra novela de terror y thriller y, luego, hacemos unas entradas de series de thriller con su review y volvemos a las estrellas y las espadas.

Mentira – Juan Gómez Jurado

Mi primera lectura de Juan, dudando posiblemente durante casi diez años de leerme El paciente, por una recomendación. A mis manos cayó como regalo esta novela standalone y que no pertenece al universo de Reina Roja. Sí que es verdad que no es mi primera intrusión en algo de Juan, ya que lo único que sí escuché hasta el día de hoy es el audiobook de Reina Roja: Origen, el cual es el audiolibro o el único que no me ha hecho evaporarme en mis pensamientos y conseguir centrarme en la trama, y es por la espectacularidad de los actores, en este caso Paco Tous y Beatriz Luengo.

Ahora vamos con Mentira. Simplemente es brutal. Voy a decir muchas cosas buenas y alguna mala que no creo que sea de mucha importancia, o sí.

Lo mejor es que es una única novela. Hasta el momento, La protagonista es mujer, y eso me encanta. Es una mentirosa profesional, la cual trabaja de eso. Pero tiene un modus operandi, y este, que en un principio es casi un motivo metido con calzador, es posiblemente el sílex que perfora mis dudas ante los best sellers, porque están realizados para eso, para entretener pura y duramente.

Y este debate se convierte en un conflicto constante cuando observas que, de las ciento y pico páginas, están casi de huida, y al verte con un libro de 670 páginas te temes lo peor. Recordemos que soy neófito en este sector, pero en ese momento observo el único pero que a partir de ahí se va difuminando. No sé si es directamente del autor o de los mismos editores o del gran elenco de personas que deben de disponer los best sellers: el uso de retóricas frases hechas con un adorno inimaginable, como «pincha como la barba de un presidiario», por ejemplo, y «corta el silencio como una navaja». Este tipo de sucesiones magníficas se acumulan una tras otra durante esos inicios, lo cual, a medida que progresa la novela y se vuelve más interesante, va menguando y llevándote en volandas a una trama muy personal, muy única, muy real y salvaje, centrada en un pueblo de Asturias, Somiedo.

Diciendo casi lo bueno de la obra he dicho lo malo, pero vuelvo a recalcar que incluso la novela de Juan puede ser un buen friki encubierto, cosa que es muy buena y más habiendo triunfado en el sector de la literatura. Algo que es total y merecido.

Es más, esta obra casi se podría parecer más que un thriller a haberla ampliado incluso a lo sobrenatural y no hubiera para nada desencajado, aunque, llegados los tiempos que corren, que el lugar de la trama quede inaccesible permite al autor liberarse y cebarse un poco con alguna muerte de más. La cual, en principio, pensaba que podría haber sobrado una, pero no. Está perfecta.

Es más, me ha llegado de todas todas porque la Mentirosa, nuestra Eva Ramos, tiene un modo de ser así, el cual está totalmente justificado, ya que es para poder llevar adelante una enfermedad rara que tiene en el filo constante de la muerte a su hermano pequeño. El único reducto que le queda con la realidad.

Qué más puedo decir. Es una maravilla y, en un futuro, a lo mejor conseguiré leerme El paciente. Quién sabe.

La portada es de diez, sobria, escueta, simple, perfecta. La contraportada es sublime, con:

«Mi trabajo es mentir, pero contigo no voy a hacerlo. Respeto la inteligencia. O quizás es el miedo a la muerte inminente lo que hace que te diga la verdad.

A ti no voy a mentirte, aunque vas a observar mentir a otras personas.

Te garantizo que nunca has visto nada igual».

Esa última frase es la única que sobra. La que me ganó al momento es la de «respeto tu inteligencia». Es algo que se lleva dentro cuando uno ha tratado con un millón de personas en la vida y ves que se están mofando en tu cara y siguen incrédulos de que no les ves, y es ahí cuando piensas que no respetan nada.

Muchas hay en este orden de lo peor, desde mi punto de vista:

Asesin@, ladrón-@, miserable, mentiros@ son los adjetivos peores que pueden definir a una persona.

Pues es una maravilla meter a todos en ese cóctel y enfrentarlos en una novela. Juan, te ha quedado de fruta madre y el final es canela en rama, porque da luz a quién es el mentor de Eva.

Supongo que otra cosilla en contra sería cómo Juan te anima a que te la leas por segunda vez para observar mejor las mentiras de Eva. Pero eso hubiera sido maravilloso si no te hubieras ido a las 700 páginas. El libro, la maquetación, las ilustraciones a compás, todo es mayúsculas salvo el tocho. El peso. Hubiera sido incluso increíble casi con quinientas.

Esta vez no somos ni swords ni blasters, somos viajeros de la literatura y es posible que el siguiente sea un Pulitzer, corto, para entrar de lleno en la literatura de género.

¡No choques! Aprende a hacer docking en Kerbal Space Program

No lo he podido evitar. Mi vena científica de pacotilla, un astronauta badass y completamente torpe, se adentra en uno de los mejores simuladores que existen a día de hoy y, posiblemente, el único que reproduce con tanto detalle el espacio, sus mecánicas y sus leyes físicas.

En esta ocasión vamos a realizar un tutorial sobre cómo efectuar el acoplamiento (docking) con otra nave que ha quedado a la deriva. Antes de lanzarnos al modo Carrera, el juego nos ofrece la posibilidad de completar múltiples tutoriales que sirven para aprender las mecánicas fundamentales.

Entre ellos encontramos el de alunizaje, pero, personalmente, el que más me gusta es el del acoplamiento. Cuando llegué a este tutorial fue cuando se produjo la resonancia perfecta con mi forma de entender el juego. A partir de ahí aluciné, y eso que ya venía completamente enganchado.

Completar todos los tutoriales puede llevar tranquilamente unas setenta horas, lo que da una idea de la profundidad de este simulador. Y ese pequeño gran detalle convierte a Kerbal Space Program en un auténtico must have para cualquiera que disfrute de la exploración espacial.

Con esto, dentro vídeo.

Las brigadas Fantasma – Jhon Scalzi

¡Pero bueno, bueno! Qué sensación de alegría encontrarse de nuevo. Encontrar tu yo. Encontrar el género que más me gusta por antonomasia.

¿Qué puedo decir? ¿Cuántos años he dejado pasar antes de leerme la segunda parte o secuela de uno de los mejores libros de ciencia ficción de este milenio? Uff… Qué osadía describir esto, pero fue Old Man’s War —que me leí en versión original—; aquello fue una auténtica catarsis.

Repito: la sensación de space opera en estado puro. Después del tropiezo que tuve con The Snow Queen, de la que esperaba mucha más chicha, aquí ya sabemos que tendremos un taco de chicha buena. Aunque, personalmente, creo que esta novela está mejor centrada en los personajes e incluso en la estructura del cerebro, amigo, potenciando los sentimientos de los personajes.

Es evidente que esta novela trata sobre las Brigadas Fantasma y que Jane Sagan es una de sus protagonistas. Se trata del cuerpo clonado de la fallecida esposa de John Perry en la primera entrega. Perry no aparecerá, pero tendrá un sustituto más que a la altura: Jared Dirac, el reclonado de Charles Boutin, declarado traidor a la humanidad y, en este caso, a las Fuerzas de Defensa Coloniales.

En esta entrega conoceremos mucho mejor cómo funcionan estas fuerzas. Sin llegar al nivel de la primera novela, Scalzi encadena una genialidad tras otra con una facilidad pasmosa. Es casi como ver un deporte en el que juegan auténticos profesionales y pensar, desde fuera, que tampoco parece para tanto. Pero, cuando tienes la oportunidad de jugar con ellos, descubres que el ritmo es trepidante y que eres incapaz de seguirlo. En definitiva, eso es lo que tiene la buena literatura de ciencia ficción: todo sucede a una velocidad vertiginosa y, aun así, cumple con todas las expectativas.

La verdad es que no seguiría dando más cera sin entrar en spoilers, porque no hace falta. Eso se lo dejaré a otras personas, a las que admiro, en un pódcast donde lo describen mejor que nadie.

Como único detalle, aquí descubriremos cómo las Fuerzas de Defensa Coloniales se enfrentan a un problema mayúsculo al verse inmersas en una contienda simultánea contra tres razas: los Obin, los Rraey y los Enesha. La sucesión de la trama escala de una manera magistral y la forma en que Scalzi va dando un escalón o una plataforma a cada una de ellas es perfecta. También se menciona a los Consu y su relación con los Obin, aunque no llegamos a tener un encuentro con ellos como ocurría en la primera novela, donde, para mí, protagonizan uno de los momentos más memorables. En esta segunda entrega, sin embargo, el momento cumbre es el propio final y la manera en que Scalzi cierra una novela sencillamente espectacular.

Ahora se me abre un debate interno y, al mismo tiempo, una alegría increíble por haber acertado al esperar todo este tiempo para leerla. Han sido casi cuatro años. Puede parecer mucho, pero, en realidad, ha sido casi nada, porque sabía que quería saborearla. Y así ha sido.

Con esto, y cerrando la entrada, me dispongo a disfrutar de la «extra ball«, que será el pódcast, como si fuera una segunda relectura. Y desde aquí vuelvo a recalcar que, posiblemente, sea el mejor pódcast que he escuchado sobre nuestro género. Lástima que no haya tenido continuidad; demasiado poco tiempo para un proyecto así. Les deseo de corazón que, en el futuro, puedan disponer del tiempo necesario para seguir haciendo lo que realmente les gusta. Y pueden estar tranquilos, porque aquello que hicieron lo hicieron muy bien. Si no, para muestra, un botón.