Increíble, impresionante este cómic. Ya sé que llego tarde; no importa, aquí estamos comentando lo que es, posiblemente, una de las mejores obras que existen del cómic. Nunca abordé el cómic porque entré, como casi la mayoría, directamente en la serie. Los zombis molan mucho y, cuando irrumpió la serie, el cómic todavía estaba en creación. Pero vamos primero a darle cera al cómic. Este es brutal. Su dibujo, su guion… todo está tallado de manera exquisita. Si se le pudiera poner un pero es que está en blanco y negro, aunque esto incluso puede ser un punto a favor, ya que, al ser un mundo apocalíptico, hasta el mismo color se ha ido de la humanidad.

Walking Dead dispone de 193 issues o números sencillos, o cuatro compendios de más de mil páginas cada uno. El total de la serie supera las cuatro mil páginas de pura adrenalina, intercalada con escenas de diálogos y progresión narrativa entre personajes que en ningún momento pierde el ritmo. Adentrarse en esta odisea puede ser un peligro, ya que posiblemente te enganches desde el minuto uno. Pero tanto volumen tiene que estar muy bien estudiado para poder almacenarlo en nuestra biblioteca como una obra imprescindible. Ni los tochos de mil páginas ni los cómics sueltos pueden ser la mejor opción, por lo que lo ideal sería un punto intermedio para poder paladear y ojear durante generaciones tan grande material. Planeta Cómic tiene un punto intermedio en ocho volúmenes, pero la suma de todos puede irse a más de trescientos euros, con lo que habría que planificar muy bien la jugada, una compra que debe ser primordial para disfrutar de tan gran obra.
Por lo demás, podríamos hacer miles de elogios con respecto a este cómic, que, posiblemente, a medida que avanza y debido a su enorme popularidad, nos lleva a una crítica muy buena con respecto a la sociedad actual y a cómo intenta restablecerse tras un virus del que, para nada, se profundiza demasiado. Incluso la serie hace un pequeño cameo para despistar. Y con esta última frase podríamos entrar ya en los spoilers y contrastar las diferencias que hay con respecto al cómic.
La primera, la más importante y visible, es que Daryl no existe en el cómic. Daryl son trazos de otros personajes, aprovechando pequeñas escenas introducidas o realizadas por otros durante el transcurso del cómic. Este cambio tan significativo con respecto a la serie es uno de los aspectos que hacen que esta sea increíble.
La segunda, a mi entender, y que contrasta con lo que fue la serie y el punto de impasse donde no pude seguir más, es que el cómic es dinámico. Ocurren las cosas en una secuencia constante; los zombis aparecen de manera continua y, sin dejar de lado las emociones humanas, todo fluye como un engranaje rodado y bien engrasado. En la serie, los zombis caían con cuentagotas y todo se alargaba como un chicle interminable.
¿Tercera? ¿Que Sophia no muere?
Spoilers ahead:
El impasse más destacable es la muerte de Glenn y la aparición de Negan. Fue el pico de interés de la serie y, para mí, también el inicio de su caída en picado. Dwight hace un papel increíble y fundamental en el cómic y estructurará la caída de Negan. Pero, si mal no recuerdo, la serie murió para mí porque no expresó correctamente que Rick iba a someterse a Negan con un propósito, en el cual está un personaje fundamental del cómic: Andrea. Ella y Rick son los supervivientes fundamentales, con un aura de que nunca mueren.
Rick, en la serie, besa prácticamente las botas de Negan y, en mi parecer, se hace casi imposible que, ante la barbarie que este ocasiona, no surja una sublevación contra él, independientemente de dónde venga. El uso desproporcionado de la violencia provoca que el afectado llegue a un punto en el que, cognitivamente, piense que ya no se puede ir más allá que la lucha. Cualquier ser humano, o cualquier ser con un mínimo de instinto animal, luchará hasta la muerte en defensa propia. Ese aspecto me hizo aborrecer la serie, cosa que el cómic impulsa de manera increíble al desarrollar todos los detalles de la actitud de Negan.
Cuando llegaron esas páginas de la batalla con Negan, con el momento culminante de Andrea en el campanario, salvándose de la manera que describía anteriormente, luchando con todas sus fuerzas sabiendo que iba a morir, pero haciendo que el coste de atentar contra ella fuera un precio muy alto y consiguiendo sobrevivir, uno piensa que posiblemente todo decaiga. Pero entonces llegan los Susurradores y la obra vuelve a mantenerte en vilo. Y, posteriormente, con la Commonwealth, la muerte de Andrea, la propia muerte de Rick e incluso la crítica política del tramo final, hacen que hasta el hijo o hija de un gobernador, supuestamente el niñ@ pijo de turno, pueda hacer tambalear a la propia humanidad y alinear a la perfección la situación política que el mismo guionista quiere expresar.
Con esto pondría Walking Dead en un top tres, después de mi Thor de Walter Simonson y Watchmen. Sin pensarlo demasiado y a bote pronto, lo cual no quiere decir que esa sea su posición definitiva dentro de mis preferencias, pero sí la que le doy con el hype del momento en el que escribo este artículo.
Como curiosidad, Robert Kirkman comentó en varias ocasiones que aprovechó la serie para corregir aspectos del cómic que, con el paso del tiempo, habría contado de otra forma. Por eso muchas diferencias no son simples cambios de adaptación, sino una especie de «segunda versión» de la misma historia.
Este posible comentario de Kirkman puede hacer que, con mucha calma, intente continuar la serie desde donde me quedé y que, en un futuro muy lejano, haga una segunda entrada. Pero difícilmente la serie podrá superar al cómic, salvo en aquellos primeros episodios que hicieron que un fenómeno mundial diera inicio con la adaptación televisiva.
Se me olvidaba otro detalle muy importante: el Gobernador, a las primeras de cambio, le amputa la mano derecha a Rick, haciendo que el personaje supere aún más las cotas de interés dentro del cómic. Aunque el actor que interpreta al Gobernador en la serie también hace un trabajo muy bueno.
Antes de cerrar esta entrada tan extensa, recomendaría encarecidamente el juego Days Gone si te gusta el rollo zombi. Es uno de los pocos juegos con los que he conseguido el platino, junto con Sekiro. Ese dato es bastante consonante con mis gustos.
Esta vez aquí salen machetes, espadas, katanas, pistolas, lanzas y bates. Pero, por encima de todo, seríamos supervivientes.





