Esta puede ser una de las entradas más controvertidas que voy a generar, pero es así. La gracia de pertenecer a una generación mestiza y decadente, la generación X, se expande como un virus. Desde mi punto de vista, esto está provocando que las generaciones posteriores intenten parecerse a la nuestra.
Es así. Somos una generación de impasse, una era de bienestar que podría definirse como una generación dentro del sándwich: estamos en el centro, cubiertos por las murallas de la locura que son los panes que nos sostienen. Somos el jamón y el queso.

¿A dónde quiero llegar con todo esto? Pues porque es una putada. Veo a la juventud deseosa de vivir lo que nosotros hemos vivido, pero el patrón de ventas no se arriesga. Nadie arriesga. Buscan lo antiguo, lo que funciona, y es sabido que la juventud acepta estos referentes porque tienen a unos padres flipados y alucinados con lo que vivieron, asustados por lo que les queda por vivir, y ellos estimulan a esta juventud en ambas polaridades, las buenas y las malas. Son transmisores de una enfermedad de estancamiento.
Dije controversia, pues sí, porque alguien dirá: «los cojones, todo ha evolucionado, la hostia.» Y sí, tienes razón. Pero estamos de bajada y el clímax ya lo alcanzamos, posiblemente en la era del virus. Allí hubo una explosión de talento, tanto que luego hemos tenido un efecto rebote adverso, donde los remakes se han sucedido de manera constante y donde han salido los padres alardeando. Sus motores se han vuelto a activar y esto ha provocado un recelo en los jóvenes, sedientos de sensaciones auténticas en un mundo controlado hasta la saciedad. Donde casi a ese joven le es imposible tener identidad si no busca en el pasado. Y los cabrones de sus padres cogieron, o se vieron enredados, en un cúmulo de generaciones potentes que los dejaron evolucionar como ellos quisieron. Y ocurrió la magia.
¿Nosotros dejaremos que el ciclo y la magia vuelvan? ¿O la dejaremos desaparecer?
Jodido. Porque este tipo de errores generacionales se observan en una media de entre diez y veinte años. Aunque lo positivo es que estamos en ese rango de detección y, por lo menos a mí, me ha saltado la liebre.
La gracia del talento siempre va a existir. Vamos a por ello.
La gracia de lo antiguo, y te lo voy a explicar un poco más, ¿por qué escribo de todo esto? Porque otra vez dirás: «los cojones, siempre se ha repetido todo.» Y yo te digo, sí, tienes razón. Pero no tanto como ahora. Es evidente que en antaño se ha seguido la fórmula guapa al estilo de los siete samuráis, los siete magníficos y ahora Rebel Moon. Pues estas tres no valen, porque por suerte estaban espaciadas en el tiempo.
Pero hoy en día todo es una repetición, y mala. Salvo…
Salvo…
Doom
Doom es la locura del pasado hecha realidad para que los de antes y los de ahora podamos disfrutar de algo del pasado re-actualizado, donde no tengas que pensar, solo seguir disfrutando.
Los inicios continúan. Algo que todos hemos vivido sigue. Habrá que probarlo, pero aún habrá que esperar.
Como dijo Freddie, «the show must go on,» aunque sea una repetición del irrepetible bigotudo.
Swords and Blasters.
Nos vemos en la ópera espacial.








