Mi primera lectura de Juan, dudando posiblemente durante casi diez años de leerme El paciente, por una recomendación. A mis manos cayó como regalo esta novela standalone y que no pertenece al universo de Reina Roja. Sí que es verdad que no es mi primera intrusión en algo de Juan, ya que lo único que sí escuché hasta el día de hoy es el audiobook de Reina Roja: Origen, el cual es el audiolibro o el único que no me ha hecho evaporarme en mis pensamientos y conseguir centrarme en la trama, y es por la espectacularidad de los actores, en este caso Paco Tous y Beatriz Luengo.
Ahora vamos con Mentira. Simplemente es brutal. Voy a decir muchas cosas buenas y alguna mala que no creo que sea de mucha importancia, o sí.
Lo mejor es que es una única novela. Hasta el momento, La protagonista es mujer, y eso me encanta. Es una mentirosa profesional, la cual trabaja de eso. Pero tiene un modus operandi, y este, que en un principio es casi un motivo metido con calzador, es posiblemente el sílex que perfora mis dudas ante los best sellers, porque están realizados para eso, para entretener pura y duramente.
Y este debate se convierte en un conflicto constante cuando observas que, de las ciento y pico páginas, están casi de huida, y al verte con un libro de 670 páginas te temes lo peor. Recordemos que soy neófito en este sector, pero en ese momento observo el único pero que a partir de ahí se va difuminando. No sé si es directamente del autor o de los mismos editores o del gran elenco de personas que deben de disponer los best sellers: el uso de retóricas frases hechas con un adorno inimaginable, como «pincha como la barba de un presidiario», por ejemplo, y «corta el silencio como una navaja». Este tipo de sucesiones magníficas se acumulan una tras otra durante esos inicios, lo cual, a medida que progresa la novela y se vuelve más interesante, va menguando y llevándote en volandas a una trama muy personal, muy única, muy real y salvaje, centrada en un pueblo de Asturias, Somiedo.
Diciendo casi lo bueno de la obra he dicho lo malo, pero vuelvo a recalcar que incluso la novela de Juan puede ser un buen friki encubierto, cosa que es muy buena y más habiendo triunfado en el sector de la literatura. Algo que es total y merecido.
Es más, esta obra casi se podría parecer más que un thriller a haberla ampliado incluso a lo sobrenatural y no hubiera para nada desencajado, aunque, llegados los tiempos que corren, que el lugar de la trama quede inaccesible permite al autor liberarse y cebarse un poco con alguna muerte de más. La cual, en principio, pensaba que podría haber sobrado una, pero no. Está perfecta.
Es más, me ha llegado de todas todas porque la Mentirosa, nuestra Eva Ramos, tiene un modo de ser así, el cual está totalmente justificado, ya que es para poder llevar adelante una enfermedad rara que tiene en el filo constante de la muerte a su hermano pequeño. El único reducto que le queda con la realidad.
Qué más puedo decir. Es una maravilla y, en un futuro, a lo mejor conseguiré leerme El paciente. Quién sabe.
La portada es de diez, sobria, escueta, simple, perfecta. La contraportada es sublime, con:
«Mi trabajo es mentir, pero contigo no voy a hacerlo. Respeto la inteligencia. O quizás es el miedo a la muerte inminente lo que hace que te diga la verdad.
A ti no voy a mentirte, aunque vas a observar mentir a otras personas.
Te garantizo que nunca has visto nada igual».
Esa última frase es la única que sobra. La que me ganó al momento es la de «respeto tu inteligencia». Es algo que se lleva dentro cuando uno ha tratado con un millón de personas en la vida y ves que se están mofando en tu cara y siguen incrédulos de que no les ves, y es ahí cuando piensas que no respetan nada.
Muchas hay en este orden de lo peor, desde mi punto de vista:
Asesin@, ladrón-@, miserable, mentiros@ son los adjetivos peores que pueden definir a una persona.
Pues es una maravilla meter a todos en ese cóctel y enfrentarlos en una novela. Juan, te ha quedado de fruta madre y el final es canela en rama, porque da luz a quién es el mentor de Eva.
Supongo que otra cosilla en contra sería cómo Juan te anima a que te la leas por segunda vez para observar mejor las mentiras de Eva. Pero eso hubiera sido maravilloso si no te hubieras ido a las 700 páginas. El libro, la maquetación, las ilustraciones a compás, todo es mayúsculas salvo el tocho. El peso. Hubiera sido incluso increíble casi con quinientas.
Esta vez no somos ni swords ni blasters, somos viajeros de la literatura y es posible que el siguiente sea un Pulitzer, corto, para entrar de lleno en la literatura de género.