Titulo original: The war hound and the world’s pain.
Año 1631 después de Cristo, Alemania. El saqueo de Magdeburgo (Sack of Magdeburg – Wikipedia):25 000 habitantes, 20 000 muertos, pocos supervivientes, atrocidades en nombre de la Iglesia, el papa contra los protestantes, el descontrol de la especie humana. De esta manera empieza nuestra novela, donde nuestro protagonista es un capitán de un regimiento de asaltadores. Todo lo que ha visto en las vicisitudes de la guerra hace que deserte, deje a sus hombres sin capitán. Asqueado, emprende viaje. Ulrich von Bek, culto, de buena cuna, ya no puede volver a su hogar porque la guerra lo ha cambiado para siempre; ya no es la misma persona.

En su vagar, se interna en el bosque de Turingia. Hasta aquí tenemos la base de nuestra novela, que podría ser histórica, pero no: esta novela es fantástica, y es aquí cuando Moorcock da el salto y nos adentra en lo fantástico. Ese bosque carece de animales, de sonidos, de pájaros; está como encantado. Todo es muy extraño, hasta el castillo desierto que encuentra en un monte elevado: deshabitado, en perfecto estado, con comida, cama, todo lo necesario, todas las comodidades, pero nadie que lo habite. Bek y su caballo descansan allí durante dos semanas, hasta que ve a lo lejos movimiento: una patrulla que se acerca. Intenta esquivarlos antes de que lleguen al castillo, pero no consigue evitar el encuentro, y entre ellos hay una mujer, sirvienta del señor del castillo, quien tiene una proposición para Ulrich von Bek.
Las dudas atenazan a nuestro protagonista. ¿Una trampa? Pues sí. Una trampa con el tiempo perfectamente estudiado para que Ulrich se enamore de la mujer enigmática, sirvienta y concubina del señor del castillo, quien tiene una proposición y un trabajo del que no puede negarse si quiere salvar el alma de su amada y la suya propia. Porque el señor del castillo es el mismísimo ángel caído: Mefisto, el Diablo, Lucifer, que está desesperado porque quiere redimirse de sus pecados, volver al cielo; pero Dios le negó todo, incluso la comunicación con el cielo, desterrándolo para toda la eternidad. Por esta razón el Diablo necesita a Ulrich: lo ha elegido para buscar el Santo Grial, pues cree que este es la conexión con Dios, el teléfono, la línea directa, el “internet” para poder hablar con el Creador.
Aquí empieza la aventura de nuestro personaje: el caos del infierno, las dudas que surgen, la rebelión del inframundo. ¿El Diablo es débil? ¿Quiere hablar con Dios? Los que están a favor, los que están en contra.
La novela alcanza un nivel psicológico que la hace sumamente bella, diferente, impactante. Parece ser una novela más de Moorcock y su multiverso, con la encarnación del Campeón Eterno, pero no: no te equivoques, es una novela standalone, para disfrutar y para pensar, sobre el dolor del mundo, la búsqueda del Grial y su Paladín. Increíble combinación que hace que esta novela merezca uno de los mejores puestos en mi colección de literatura fantástica, por todos los contrastes que plantea, siendo algo totalmente diferente a todo el resto de la fantasía.

Sobre Michael Moorcock hablaremos detalladamente y en profundidad en otras entradas, por el multiverso o universos paralelos, donde destacan personajes con una carga emocional muy fuerte, casi antihéroes, personajes muy poderosos que se debaten entre el bien y el mal. Para mí, el que más me gusta es Elric de Melniboné. Pero aquí, en El dolor del mundo, tenemos lo que es una única novela que realmente se alarga y llega a ser una trilogía si te la lees en inglés, aunque sin quitarle valor a El perro de la guerra como novela única y sin necesitar dedicar más tiempo o lectura a las novelas posteriores, que son The City in the Autumn Stars y The Pleasure Gardens of Felipe Sagittarius.
¡Esta vez somos swords!!!
¡Swords!!! ¡Swords!!
