Esa herramienta que hace que el mundo se mueva, ese componente que hace que se estrechen lazos. He puesto ese título porque es posible que me haya tomado una pausa en no escribir artículos de este ámbito, ya que actualmente el mundo está roto; es como si los pensamientos de cada uno debieran quedarse dentro. Pero ese no es el caso.
El otro día publiqué una foto en la red social; es esta:

Es tan buena que tiene infinidad de significados y, por supuesto, no debía quedar en el olvido, con lo que la voy a añadir aquí. También voy a hacer una mini review del Romancero gitano, de Federico García Lorca. Llevaba rumiándolo mucho tiempo desde que me lo leí en los días de Navidad. Sí, aquellos días donde, presuntamente, el mundo se detiene, se da una pausa en todo el caos para volver a la carga durante el resto del año.
La mano, como herramienta, simboliza todo: la posibilidad de alcanzar las estrellas, pero también de manipularlas y destruirlas. Todo es proporcional a la utilidad que tiene y al simbolismo que proporciona su poder; un poder que quien lo posee puede usar para arrebatarte lo tuyo impunemente. Es ese pensamiento del niño mayor frente a uno más pequeño, consciente de que puede quitarle lo que no es suyo o, lo que es peor, ofrecer una mano, un presente o una minucia para después quedarse con lo que te pertenece. El mundo está obrando de esa manera.
Es un orgullo pertenecer a un país que ha apostado por las energías renovables, por la evolución y por intentar ser independiente de un sistema roto en el que no impera el libre comercio ni la libre disposición y colaboración de los recursos.
Como dijo Isaac Asimov, estamos en una era en la que un imperio está a punto de caer, y es en ese momento cuando es más poderoso y más peligroso. Pero no olvidemos que solo estamos de paso. No somos nada con respecto a esa estrella a la que miramos e intentamos alcanzar. Ninguna tierra es de nadie; puede ser que, durante el corto lapso en que transcurren nuestras vidas, se rijan unas reglas que te permitan disponer de ellas o alcanzar un título, pero eso no es más que un mero alquiler.
Romancero gitano es una obra en la que, posiblemente, se detalla, se introduce y se estimula a apreciar la belleza del ser humano y cómo este mismo se dedica a mancillarse una y otra vez. Es, probablemente, una obra sombría, en la que existen algunos poemas que son pura poesía —valga la redundancia— y que consiguen quedarse en tu mente durante meses, como ha ocurrido en mi caso, resurgiendo al observar una y otra vez el comportamiento humano.
Dicen que a la estupidez no hay que hacerle caso, pero ¿qué debemos hacer cuando esta afecta a toda la población del planeta? ¿Cuando se utiliza, única y exclusivamente, para hacer fluctuar de manera desmesurada el mercado y enriquecerse?
Dije que lo más importante es el agua y juro que recé para que esta cayera. Sin ella no somos nada. Nuestro país dispone ahora de muchos medios para guarecerse de métodos de corte o asedio a las economías. Una infraestructura que se debería potenciar aún más para equilibrar esa energía de la que tanto disponemos y hacer sucumbir al ya obsoleto combustible fósil.

El cual está siendo utilizado para atentar contra un intento de evolución.
Esta vez quiero ser evolución. Otra cosa es que me dejen serlo.
