¡Miss Agente Navidad!(La Paz En El Mundo)

«Pero ¿qué mierda de título es este?», podrán pensar much@s.

Supongo que este año es uno de los más importantes para quienes nos gusta el género de la ciencia ficción y la fantasía. Pero no porque hayamos tenido muchísimas novedades relevantes, ni únicamente por el hecho de que nos atraiga este género en concreto, sino por la percepción y la capacidad que tienen nuestros congéneres para detectar que el mundo, tal y como lo hemos conocido, está en peligro. Como siempre lo ha estado, es evidente, pero ahora aún más: a mayor capacidad, mayor daño.

Es sabido por todas y todos quienes hemos leído a grandes autoras y autores, como la mismísima Ursula K. Le Guin o el propio Asimov, que el progreso puede desembocar en la barbarie, y que recuperarse de ella es un proceso que llevaría muchísimo tiempo.

No quiero enrollarme demasiado, pero esta Navidad os deseo lo mejor. Os deseo poder seguir dando la tabarra y, por qué no, recordar en forma de meme aquella inocencia del pasado en la que siempre se terminaba con un deseo: la paz en el mundo. Es cierto que muchas veces se decía para quedar bien y sin un sentimiento real detrás, pero ese deseo es, posiblemente, lo que debería sentir cada alma que tiene la gran suerte de existir, aunque sea por un minúsculo instante, en este planeta prodigioso que habitamos.

No he podido evitar recordar una de las escenas de Miss Agente Especial, en la que se recalca una faceta que hoy en día quizá provocaría que te lanzaran tomates.

Yo mismo lo he vivido en mis propias carnes: hacer un comentario en una reunión —sobre la importancia de la Navidad— y percibir ese mar de fondo que te devora cuando los presentes no sienten lo mismo y tú lo notas al instante. La Navidad siempre me ha gustado y siempre ha sido así, pero es evidente que muchas personas no piensan de la misma manera.

Es cierto que las vivencias nos moldean, y que incluso el perro más bueno puede morder si se le maltrata. Aun así, puedo decir que la vida no es fácil para nadie y que, posiblemente, es en quienes se levantan tras caer donde se aprecia la verdadera esencia.

La Navidad es, quizá, como el agua de la lluvia que da tregua, o como el fuego que protegía a nuestros ancestros de las bestias. Pero ¿qué hacemos con quienes eligen la senda del animal?

Como he escuchado muchas veces: “tonto el último”, “que cada uno se lama su cipote”, “sálvese quien pueda”, y una infinidad de dichos que hacen que uno sienta vergüenza ajena ante ciertas actitudes dentro del círculo de personas con las que, por la inevitable sucesión de nuestro camino, debemos interactuar.

Es posible que la comunidad centrada en la literatura de género sea más consciente del proyecto que supone este tipo de escritura, capaz de generar personas de gran valor para la humanidad. Y creo que, dentro de todo el lodo que existe —y que además no deja de generarse gratuitamente en medio del caos—, están esos lectores y lectoras que actúan como impulsores de un futuro mejor.

Con todo ello, Swords & Blasters os desea unas felices fiestas, junto a vuestros seres queridos.

Un abrazo y nos vemos el año que viene, a menos que Papá Noel me haya dejado Expedition 33 en el calcetín de la chimenea y me vuelva loco, o me dé una de mis flipadas habituales y tenga que hacer un articulo de cualquier cosa que haya visto.

Esta vez somos Swords & Blasters.

—Joder, Jordi, ¿siempre ha sido así?
—Pues sí…

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