¿Por qué no? Porque no puede ser. Porque es imposible. Ya se ha intentado otras veces, pero no hay…
Esta entrada es una crítica total. Intentaré explicar lo que me sucede a mí, al menos.
Empecemos por lo fácil: el cine. Ya he escrito sobre esto otras veces. A lo largo del año, siempre vuelvo a ver ciertas películas. El otro día, sin ir más lejos, volví a ver Leyendas de pasión, otra vez, por chorrocientas vez. Estaba en una plataforma, claro, y no tuve que hacer malabares para poder verla con mi familia. La vi, y flipé como siempre. Lloré como siempre, sobre todo cuando el hermano cae en campo enemigo y el gas mostaza lo alcanza, y cómo Brad Pitt maldice al cielo… En fin, no me enrollo.
Había convencido a mi mujer para ver Interestelar por enésima vez y, casualidad o no, no estaba en HBO. A día de hoy vuelve a estar (¡juju!), pero imagínatela en el cine otra vez… eso sí que sería un regalo. El caso es que esta mañana me he sorprendido escuchando una ópera que aparece en Hannibal. Es religiosa, sí, pero se come con patatas a Nessun Dorma.
Luego he pasado a la banda sonora de Dune 2 y he recordado esa sensación de salir del cine totalmente embriagado, aturdido, como si la película me hubiera golpeado con pura potencia visual y sensorial.
Y entonces he regresado mentalmente a mis años jóvenes, cuando veía sesiones dobles en el cine Imperial de Sabadell: dos películas seguidas por el mismo precio, sin más pretensión que disfrutar. La que más recuerdo es Rambo. Acorralado tiene una de las intros más evocadoras que existen, y justamente ahí está lo que quiero expresar.
El cine de hoy está empezando a morir. Está agonizando. Y es por dejadez del público. El público decide si el cine sobrevive o muere.
¿Por qué no ponen películas que todo el mundo quiere volver a ver? ¡Si casi todos entramos en IMDB a mirar las mejores películas de la historia! Y muchos soñaríamos con verlas otra vez en pantalla grande.
Películas así deberían ser un bonus gratuito en los cines, para revisionarlas cada año. El género de ciencia ficción se llevaría la palma: ver esos efectos especiales en pantalla grande es una maravilla. Los fans de Star Wars se juntarían como si fuera fútbol, pero aquí no se juega nada: solo diversión y arte.
Y cuando lo digo en casa, mi mujer me responde:
“Ya lo han intentado y no funciona. La gente quiere ver el móvil, la peli en casa, más barato y sin complicaciones”.
Y lo entiendo, pero…
Entonces me da bajón, porque pienso que esto acabará siendo una obra social: arte que los municipios tendrán que rescatar cuando los cines desaparezcan del todo, porque muchos ya han sido convertidos en viviendas. Y cuesta imaginar un futuro mejor sin cine. Seguirá existiendo, sí, pero ¿cómo? Es perfectamente posible que nosotros mismos queramos que muera.
Y ahora vuelvo a Acorralado. La música del principio expresa exactamente lo que quiero decir. Stallone llega feliz, después de sobrevivir a la guerra, con ilusión de reencontrarse con los suyos. Pero encuentra rechazo. Es repudiado. Odiado por aquellos por los que se jugó la vida. No entiende qué pasa.
Y yo a veces siento eso: que no entiendo qué está pasando, que la esencia se está perdiendo, que el arte se está yendo.
Las plataformas pueden irse a pastar. Siempre buscas una película y nunca está.
¿Dónde demonios está una de mis favoritas de toda la vida, Siete novias para siete hermanos? Yo me parto de risa con esa película. Y sí, me la busco por mi cuenta, pero es triste no verla nunca reestrenada en un cine.
Por ejemplo: Cadena perpetua, número 1 en IMDB desde siempre. ¿Por qué no se reestrena cada año? En cambio, sí entiendo que vuelvan a poner Regreso al futuro en sus aniversarios, pero debería haber más.
Creo sinceramente que esto debería volver:
sesiones dobles donde pagas por el estreno y te llevas de regalo un clásico escogido por votación.
Un 2×1 cultural. Un regalo para el público. Un acto de amor al cine.
Porque si no lo cuidamos, lo perderemos. Y entonces, cuando queramos que vuelva… será demasiado tarde.

Acabo aquí diciendo: ¿cuántas veces volvería a ver Mad Max: Fury Road en el cine?
Yo, desde luego, creo que no serían pocas. Y con eso lo dejo.
