Watchmen – Alan Moore, Dave Gibbons

Watchmen es posiblemente el mejor cómic jamás escrito. Aunque no para mí, ni para muchos.
Aun así, creo que sigue siendo el mejor en cuanto a creación, estructura y divulgación de lo que es el espacio-tiempo, lo irrisorio y, a la vez, lo inmensamente grande que puede ser la existencia. Todo se mezcla en una caótica enseñanza para l@s lectores, que pueden apreciar desde muchos puntos de vista las complejas tramas que sostienen la civilización, esa que parece vivir siempre en la cuerda floja, sostenida por un hilo tan delgado que solo puede mantenerse gracias a la unión humana que lo refuerza.

Watchmen es una obra maestra.
Es una obra inentendible —o casi inapreciable— para quienes aún no han vivido lo suficiente. Y con esto no quiero excluir.
Si eres adolescente, puedes disfrutar de ella, por supuesto, pero no la juzgues todavía. Léela cuando hayas adquirido el peso de la vida, cuando hayas saboreado tanto lo dulce como lo amargo del viaje.
Cuando, aun sabiendo que pueden surgir problemas en el camino, comprendas —como dijo Sanderson— que el camino importa más que el destino.
Watchmen es camino. Un trayecto para hacerse preguntas, para mirar hacia adelante y tratar de vislumbrar la próxima parada en tu viaje.

Pedazo de edición de 325×222 mm que me he leído. Me acuerdo de que, la primera vez, la leí en tebeos.

Después de toda esta parafernalia, confieso que, para mí, el mejor cómic que existe sigue siendo Thor, de Walter Simonson. Si quieres que te lo explique, lo dejamos para otro momento.

Tardé una semana entera en leer las más de cuatrocientas páginas de Watchmen.
Es el cómic por antonomasia, porque además de la historia visual, al final de cada capítulo —en total doce— incluye páginas de pura prosa que aportan trasfondo a los personajes y a su psicología. Ese detalle ya te avisa de que estás ante algo diferente.

Y lo es tanto que, cuando apareció, creo que fascinó más por su rareza que por su significado.
Su creador incluso introdujo una historia paralela de piratas, superpuesta a la acción principal. Muchos dicen que refleja la historia de Ozymandias, y puede ser, pero para mí es un reflejo de todas las muertes y de toda esa carne en descomposición que forma la balsa sobre la que flota la humanidad. Es simple. Y brutal.

¿Por qué leo esto y no otra cosa?
Porque Watchmen se ha alineado —como todo— con los símbolos de la era que vivimos. Las guerras que hoy se libran se suceden como ondas sinusoidales que alteran el equilibrio y la tensión de esa cuerda de la que hablaba antes.
El miedo a un colapso de la civilización nos lleva a aferrarnos a ella con un esfuerzo agónico, intentando que todo se sostenga.

“¿Quién vigila a los vigilantes?” es, posiblemente, una de las frases que más inercia me ha dado para crear mi propia historia de superhéroes.
Hoy la he terminado; solo me queda revisarla y diseñarle una portada.
Esta historia, además, se conecta con otras dos obras que tengo en progreso. No sé cuándo las acabaré —quizá me llegue otro impulso por otro lado y empiece algo nuevo—, pero sé que todas beben de la misma energía.

Creía que el mundo de los superhéroes estaba muerto, y no tenía intención de hacer nada al respecto.
Pero siempre me han gustado los personajes potentes, los “pepineros”, y al final acabé creando el mío propio.

Y, por descontado, Watchmen tiene a uno de los personajes más potentes de todos: el Dr. Manhattan.
Su símbolo en la frente —un átomo de hidrógeno con su electrón circundándolo— es pura poesía.

Con esto cierro: Watchmen es una obra imprescindible.
No leerla es como no haber visto El Padrino al menos una vez en la vida: casi un pecado.
Y aunque al terminarla pienses que no valía tanto la pena, estoy seguro de que, si la relees, cambiarás de idea.

Ahora me queda ver la película, y quizá haga una review más profunda comparando el cómic con su adaptación.
Recuerdo que el inicio de la película ya me pareció espectacular, y no me desagradó, aunque much@s no opinan igual.
Al final, se trata de disfrutar.
Si no se disfruta… otra cosa, mariposa.

Deja un comentario