El Universo En Una Caja -Andrew Pontzen

Este libro, en su título, ya te dice que es todo y a la vez nada. Y creo que también es una pasada. No es un libro de literatura convencional. Lo que se relata aquí, en concreto, si lo definiéramos en una palabra sería “simulación”: cómo las simulaciones nos ayudan a entender el todo, utilizando modelos físicos ya conocidos y testados en experimentos y, cómo no, con la gran ayuda de la potencia computacional.

El libro empieza detallando —cosa muy importante— la evolución de las simulaciones del tiempo o clima de nuestro planeta. Ese es un punto de partida, pero deja claro que una simulación nunca es perfecta, ya que la inmensidad de datos y elementos que interactúan en todo nuestro universo, a día de hoy, son inabarcables. De hecho, ya resulta inabarcable el simple hecho de predecir hasta el átomo más minúsculo y todos los elementos cuánticos que interactúan en él.

¿Por qué dije que este libro es todo y a la vez nada? Pues es muy simple: es una puerta al conocimiento que, a su vez, abre una más grande al desconocimiento de nuestro universo. Pero si aplicamos simples reglas, observamos y recreamos que los movimientos son como se han simulado, iremos acercándonos cada vez más a una simulación precisa. En el caso del tiempo, si tienes todos los datos de un día pasado, puedes prever el próximo e incluso analizar esos datos ya registrados. Eso sería una extensión de la experimentación. Pero también se recalca que la predicción del tiempo va directamente ligada a la interacción del cosmos, ya que este viene regido por gases, materia y materia oscura.

Si tratamos de alargar en el tiempo la predicción del universo, nos encontramos con que, aunque tenga un patrón repetitivo, la magnitud temporal es tan inmensa que imposibilita una predicción adecuada.

El tema principal es que me podría enrollar, pero para eso no estamos. Este libro es para tenerlo, ojearlo, releerlo por capítulos. Y lo mejor: no utiliza un lenguaje excesivamente técnico. Pero claro, ¿quién soy yo para decir eso, si este terreno en sí ya me gusta? Lo que quiero destacar es que, en las descripciones del libro, se habla de tú a tú. Se comentan cosas cercanas, como películas, hechos reales o recuerdos del propio autor, como su crecimiento en casa con un Spectrum ZX. Algo que, posiblemente, much@s de nosotr@s hemos vivido o conocemos.

Como más información, el libro detalla conceptos que apenas arañan la superficie, pero ¡es que araña casi todo! Eso sí, sin profundizar. Y es ahí donde el libro pasa de “nada” a “todo”. Luego eres tú quien decide en qué quieres indagar más. ¿Que te mola la meteorología? Pues entras en programas o webs donde se detallan infinidad de parámetros y te conviertes en un surfero que busca la próxima ola.

Con respecto a la astronomía, las variables se disparan a niveles insospechables. Pero para que te hagas una idea: si observas una galaxia que se acerca, también puedes ver cómo se mueven sus espirales. A partir de ahí puedes crear un modelo de predicción con la infinidad de soles que contiene. Creas patrones físicos casi al azar y, al simular, puedes lograr que aparezca una galaxia similar a la observada. En ese momento sabes que vas bien… o sigues sabiendo que no sabes nada, que simplemente estás simulando lo desconocido. Como en el experimento de Holmberg.

Es simple observar, pero ese astrónomo que contempla el cielo en una noche perfecta y despejada puede tener una visión distorsionada del cuerpo celeste que estudia, simplemente porque la luz y su onda se han distorsionado en algún punto intermedio. El punto de observación es crucial. Aquí todo es crucial. Tantas variables nos conducen a esa palabra que tanto nos gusta: “singularidad”.

Con esto, dejo un libro increíble, capaz de abrir ese pozo de conocimiento que todos tenemos y al que nunca podremos descender lo suficiente, porque siempre habrá cosas nuevas por descubrir. Lo cual, en sí, es maravilloso.

¡Ah! Y recuerda la importancia de las cuadrículas: a mayor número y más pequeñas, mayor resolución.

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