Las Puertas De Anubis -Tim Powers

¡Uih!, alerta de clásico, de esos de los que ya se ha dicho de todo. Pero nosotros vamos a por otros conceptos: aventura, acción a raudales, un potaje rocambolesco de los que, cuando lo lees, te das cuenta de que hasta el mismísimo Patrick Rothfuss se ha basado en una parte de ella. Aún no profundizaré en ese concepto «lo verás claro», pero ya te digo yo que incluso el título se parece a lo que será su tercera novela, Las puertas de piedra.

Primero, sin spoiler, para que sepas de antemano qué te vas a encontrar en esta novela. Si eres adolescente, no la leas: es compleja y muy fácil a la vez. Para mí fue así; lo que antes me resultaba difícil ahora se ha vuelto fácil. Y he de decir que prever más o menos todo lo que iba a pasar me ha alegrado mucho, mucho. No sé… no necesitaba aquellos giros inesperados. Y eso que la novela está llena de ellos e incluso desborda fantasía, quizá demasiada, pero (como he dicho antes) es un potaje de la hostia. Es más, es como poner un bocadillo de lentejas o garbanzos: sabes que está bueno. La diferencia es que normalmente te lo comes con cuchara y luego mojas el pan… pues aquí es al revés.

Yo me compré la edición de Gigamesh, pero en mi casa siempre ha estado la de Martinez Roca(Grand Fantasy), que viene a ser casi lo mismo.

Si esperas pirámides, no esperes eso. Vas a encontrar Londres, mucho Londres, y un poco de Egipto. No más. Bueno, sí: magia, viajes en el tiempo y flipadas a mansalva, con algo de explicación sobre los mitos de la licantropía.

Dije que el libro es difícil, y lo es. Hay que estar pendiente: cambia mucho de personajes, hay unos cuantos y todos son importantes. Si sigues el hilo, no hay problema. El principio es casi infumable, hasta más o menos la página 80. El punto de inflexión llega cuando aparecen Punch and Judy. Yo, que he estado muchas veces en Londres (que, por cierto, no me gusta, como no me gusta ninguna ciudad grande), conecté en ese momento con lo que podía ser el pasado. Al menos en mi caso, a partir de ahí todo es bajada.

La novela es de las que te salvan si vas un poco saturado. Reconozco que me gusta reencontrarme con literatura antigua. Es una maravilla, sí. ¿Podrías pasar sin ella? Sí. Pero como todo en la vida, Las puertas de Anubis no es de mi bouquet, y aun así me flipa. Me toca los huevos, pues sí, también.

Y ahora vamos con los spoilers y cómo se parece, en su primera fase, a El nombre del viento o cómo este ambientó todo imitando a Powers.

Londres de 1800 es Tarbean en El nombre del viento. El protagonista es como Kvothe: se convierte en un mendigo, las pasa realmente putas. El conocimiento del protagonista y el hecho de ser de otro tiempo sería como el poco conocimiento de Kvothe en sus inicios.

Pero… ese personaje tan endeblucho consigue sobrevivir a los cambios de cuerpo de Joe Cara de Perro, la leyenda viva del hombre lobo. Entonces deja su cuerpo hecho mierda y a punto de morir, y llega a uno fuerte y alto. Ahí es cuando, incluso, puede defenderse de toda la inmundicia que hay en los bajos fondos mágicos de Londres, paralelos pero consonantes con la historia real tal como la conocemos.

Brendan Doyle, profesor de literatura, pasará de ser un viajero en el tiempo a ser un poeta de renombre, con amigos a la altura o más. El personaje podrá dar una buena hostia a aquel desalmado de la época que le amenace. Es aquí cuando la novela empieza a coger un ritmo trepidante, tanto que se podría contar como una historia de aventuras total, de las tan gustosamente realizadas por Indiana Jones, Lara Croft o Uncharted.

Tim Powers hace que lo grotesco y la flipada estén bien elaborados. Los viajes en el tiempo no serán demasiados para no liarla aún más parda, ya que eso se lo dejará a los personajes. Y por momentos te verás sonriendo, con una mueca en la cara, flipando de la locura que tienes entre manos.

Qué vamos a decir… es otro de esos libros imprescindibles o prescindibles, pero es mejor haberlo leído y poder opinar por un@ mism@. Dentro de este libro hay pequeños pasajes que son una completa maravilla, párrafos que equilibran el descontrol y la locura de la enorme imaginación de Powers.

Es, posiblemente, una magnitud de imaginación tan elevada como la que tuvo en sus inicios Orson Scott Card con su Planeta llamado traición, solo que aquí está mejor escrita. O mejor traducida, gracias al gran Albert Solé. No puedo opinar de la versión en inglés, ya que la he leído traducida y está de fruta madre.

Y esta review la dejamos con un poco del humor que tiene…

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