TFM

—Tí@, TFM…

—Noo, TFM la tuya…

—¿Qué…?

—Te he dicho que tu peli era de las Top Freak Movies.

—¿Nos la jugamos a suertes para ver quién elige la siguiente?

—¡Sí! Da igual, las dos últimas han sido espectaculares.

—Venga, al mejor de tres. Un, dos, tres… piedra, papel o tijeras.

Esta escena puede ser normal, tanto en parejas, compañeros de piso, bich@s con bich@s, salamandras con salamandros… da igual. El tema es poner una de aquellas pelis que revisiono a menudo por su alta calidad, por su dudosa calidad aunque a mí me gusta, pero también por momentos de genialidad que la convierten en un culto total.

Es posible que esta lista de siete películas que he revisionado hace poco —digo siete porque es el número que me gusta, es el número perfecto—, si la alargase a diez me extendería demasiado, y quiero seguir comentando pelis en un futuro. Pero solo comentar aquellas escenas que me impactan, y por qué.

Se podría ampliar tanto que sería una flipada total, pero intentaré incluir un corto interesante al respecto, de esos donde la cabeza te hace pum y ves que es una obra maestra. Es posible que entre alguna que no sea del género, pero por norma siempre entrarán del género que más nos gusta.

Lo sé, las películas nos gustan a tod@s. No es como la literatura. Son chupinazos directos, un formato más corto, visual y bla bla bla… Todos sabemos que la literatura es lo mejor. Pero el séptimo arte es importante como el que más, ya que se infiltra en todos los sentidos. Con esto, también quiero decir que este tipo de películas serán de las que no te dejarán quitar la atención, a menos que tengas que ir al lavabo y darle a pausa. Pero eso es importante, porque hoy en día casi nadie puede hacer una actividad sin parar un momento y mirar el móvil. Es una cosa muy seria, ya que la sociedad está hipervitaminada de inputs.

Venga… que me enrollo con la misma cantinela de siempre. Vamos a poner unas pelis:

Pacific Rim

Dredd (2012)

The Warriors

Cube

Al filo del mañana

Interestellar

Tomates verdes fritos

Vamos con Pacific Rim:

Los bichos salen aquí, y de los grandes, tipo Godzilla. No he visto ninguna película de Godzilla (es un género que no me llama especialmente), pero en esta, los bich@s se utilizan como una amenaza surgida de una brecha dimensional. Son meros títeres dentro de un plan mayor.

La película rebosa acción. Tiene un reparto de escándalo, de principio a fin. Incluso aparece Santiago Segura (sí, increíble pero cierto) con un cameo genial.

Lo más impresionante, sin embargo, son los conceptos de ciencia ficción: la simbiosis o interlink entre unidades, imprescindible para manejar un mech gigante capaz de enfrentarse a criaturas colosales. Tenemos científicos locos, luchadores atormentados por su pasado… un mejunje espectacular de matices bien estructurados que le dan coherencia a toda la historia.

Y por fin, también, unos trajes de combate muy logrados, muy en la línea (o similares) a los trajes de amortiguación AMA que he desarrollado en mi novela de ciencia ficción (aún por publicar), y que también aparecen en los prólogos publicados de la segunda entrega, ambientada en el mismo universo pero en un periodo anterior. Muy anterior.

Pero, dejando todo eso de lado, esta peli tiene una de las escenas más top que más me gustan. Porque transmite sinceridad, aprecio, compromiso… aunque el mariscal no lo vea así, porque la testosterona está en niveles críticos. Todo eso se percibe con claridad. Incluso el humor está perfectamente integrado.

Ahí va la escena:

Bueno, sinceramente, creo que podría hacer una entrada solo de esta peli, pero quiero comentar a grandes rasgos cada una de ellas. Continuamos con la siguiente:

Dredd (2012):

La comenté en la entrada anterior. Con esta me salvo de líneas… porque agárrate, que vienen.

The warriors (1979):

Esta película entra dentro de las muy viejas que, para nada o casi nada pierden fuerza con el tiempo. Está basada en un libro sobre bandas callejeras de la época, cuando existían muchas tribus urbanas. Vale, por aquí está bien, pero lo que más me gusta es cómo una banda es perseguida.

Antes de nada, comentar que todas estas películas las he visto tanto en versión original como traducidas al castellano. En todas es posible que los doblajes estén muy bien, y que en la original molen mucho. En The Warriors, se utiliza mucho la palabra “mariconas” o “faggots”. No es que sea despreciable, ni siquiera para la época, porque aquí tod@s dan caña. Están en modo supervivencia. Las mujeres se defienden, saben valerse por sí mismas, utilizan tácticas diferentes, como es normal. Pero aquí entra la ley del más fuerte.

Y para nada los Warriors se convierten en unos imprudentes, ya que sopesan muy bien la situación, y si deben correr o luchar, lo van a hacer. Una de las escenas míticas, después de tanto huir, es cuando el más imprudente de ellos (Ajax) e incluso el más fuerte, se harta de correr.

Como último detalle, aún recuerdo cómo me pasé uno de los videojuegos más infravalorados de Rockstar (sí, los creadores de GTA), cuando lanzaron este juego para PS2. Fue una auténtica maravilla. Puede que la historia fuera algo corta, pero era guapo. Guapo de verdad.

Cube:

Ohh… Cube, menuda maravilla. Otro animal de diferente especie. Un híbrido de mucha calidad entre intriga, terror, gore y mucho mensaje. Sí, de esas cosas que me gustan.

Hubo una vez (no viene mucho a cuento, pero entra en materia) que estaba viendo Nashville, una serie sobre cantantes de country. En uno de los momentos top, una de las cantantes se compara con la número uno y le pregunta al CEO de una de las mejores casas de discos por qué ella no triunfaba. (Spoiler: triunfa después). Él le responde:

—Cuando tengas algo que decir en tus canciones, me llamas.

Ahí le demuestra que, por muy buena que fuese, necesitaba expresar algo, dar un mensaje, algo. O, como mínimo, relajarse y disfrutar. No obcecarse. Dejar que todo fluyera. Al final daba igual: era un reflejo o un espejo donde se quería ver el CEO e incluso el posterior mánager.

Pues eso es Cube. Una peli con significado. Aunque no lo parezca y te dé igual, porque el concepto es guapísimo.

Y aquí se podrían abrir interminables debates. Pero el mensaje está al final de la película, donde cada uno de los integrantes tiene algo, cada uno dispone de una pieza del puzzle. Todos son ganadores. Y llega ese momento final donde alguien incluso renuncia. Cube se vuelve psicológica a más no poder. Porque esa renuncia viene de alguien que, posiblemente, es quien más palabra podría tener. Más poder. Más todo.

En Cube tenemos una maravilla donde analizar minuciosamente cada diálogo y llegar a conclusiones. Por eso es ultra revisable.

Por cierto, pongo el principio de la peli. Es ahí donde se puede ver el detalle y lo bien realizadas que están las esclusas, como también los pomos. Cualquiera que sepa del tema se dará cuenta de que son manetas de fileras, utilizadas para repasar las roscas dañadas de tornillos. Sobre las guías ya ni te cuento: son indestructibles y robustas.

Si ves Cube 2, ya son puro chichinabo.

Al filo del mañana:

¡Uy! Tom Cursi, en cartel. Uy, repeat and again, el Ángel de Verdún. Repeat and again.

La marmota… pero en ciencia ficción. On your feet maggot!

El Ángel de Verdún es, posiblemente, uno de los personajes femeninos más potentes que hay, sin faltar al respeto al de Tomates verdes fritos, que ya comentaremos más adelante.

Edge of Tomorrow es de culto. No, es más que de culto, al menos para mí. La puedo ver incontables veces.

Interestellar:

Bueno aquí no hay mucho misterio. solo poner la escena que más me gusta y eso que me gustan todas.

Interestellar si no la has visto, que suerte tienes.

«En esta entrada, explico brevemente por qué me encanta esta escena. Aquí.

Tomates verdes fritos:

La resalto en negrita porque es, posiblemente, mi película favorita de todos los tiempos.

En ella se debaten muchísimos enigmas existenciales de la vida. El principal: cómo las líneas vitales pueden alterar por completo el futuro, el presente y el pasado; cómo algo puede truncarse de forma irreversible, y cómo quienes quedan atrás luchan por reparar el daño y encauzar sus vidas. Atemperar la rigidez de todo.

Pero esta película es, simplemente, un vals de perfección entre imágenes, música y secuencias. Esta película consigue hacerme llorar pero en cantidad. Me conmueve profundamente el momento en que Buddy le cuenta a Ruth la historia de los patos y el lago, cómo le transmite su memoria antes de morir. Cómo se trunca el bien. La bondad de una persona válida para este mundo, y cómo, a través del sufrimiento, quienes quedan intentan enderezar su legado.

En esta película se abordan infinitos temas sociales. Y ahí está: la historia, al ritmo del soul. De la música negra, de la liberación frente a la opresión racial y machista, encubierta en una lucha contra la opresión de la vida misma que tod@s sufrimos. Una lucha por enderezar un sistema. Un sistema con muchos errores.

La versión traducida es brutal. Nunca me he dignado siquiera a verla en versión original. Prefiero dejarla así.

Esta vez somos…

¡Tu fruta madre! Ah, perdón: Top Freak Movies.

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