«La línea define, da contorno, te muestra. Sin ella, todo sería confusión, desorden y un sin sentido.»
Un fondo negro. Una línea luminiscente. No han sido el motor de este relato corto, que vendría a ser un segundo prólogo continuista de Paciente Cero y presentación de Rena González.
La Línea es la continuación de un experimento narrativo que, para nada, es nuevo. En el pasado ya se ejecutaba de esta manera. Es posible que hoy todo esté muy especializado. Pero back to the roots: la búsqueda de la simpleza y la complejidad nacieron, de nuevo, de una sola palabra. Como ocurrió en Catarsis. Es posible que aquella palabra, más compleja, tenga un significado más claro que la que se presenta aquí como motor. Una palabra que puede medirse de infinidad de maneras, y de la que, posiblemente, en un futuro, emerja una definición distinta.
Rena González aparece aquí en su prueba final, su cierre académico. El final de su preparación como Agente de Investigación en Próxima. Un final que es, en realidad, el inicio de su relación con el protagonista de Paciente Cero. Pero que, por sí solo, no le dará dimensión ni profundidad a su personaje. Este quedará encuadrado. Y dejaremos que la palabra tome forma: delimitación, cuerpo y definición.
Disfruta del lanzamiento de este relato continuista. De un proyecto que no definiría como el miedo a la página en blanco, ese concepto tan ampliamente mencionado por tantos escritores. Aquí, el miedo está en cómo contener una lluvia de ideas y encuadrarlas en un texto corto y escueto. Formando fragmentos simples que, de manera sencilla, se van uniendo como si de un puzle se tratase hasta albergar una novela. Una novela donde esa línea y esa definición deberán ampliarse con más y más capas sobrepuestas.
De ahí nace también la simpleza de la portada, que surge únicamente de un texto, casi como aquellos que se generaban automáticamente en un Word de los primeros Windows, donde se presentaban los trabajos escolares. Ese texto se ha creado añadiendo muchas capas, y únicamente esas capas van dirigidas al contorno. Nada más. Nada menos.


Supongo que ni swords, ni blasters, capas…
Las demás capas y la palabra en cuestión están en la nota del autor cuando la leas. Una palabra que a mí, cada vez que me la describen, la he de buscar en el diccionario. Así de simple.
