Bon Sant Jordi

La Diada, el Día del Libro, de la rosa y de Sant Jordi, tiene unas connotaciones muy profundas y arraigadas en la cultura de la región en la que vivo. Es, posiblemente, uno de los mejores días del año.

Quizá lo sea por la época en la que se celebra: el amanecer, la temperatura fresca —ni fría ni calurosa—, esa inclinación precisa del planeta con respecto al sol que lo vuelve todo más amable. Pero no quiero detenerme a describirlo, porque el cuerpo ya lo percibe así, casi sin necesidad de palabras.

Lo importante es lo que ese día reivindica. Los valores que representa. Que, posiblemente, son muchos. Y ahí está la belleza: que para cada persona signifique algo distinto.

Para muchos, es el verdadero Día de los Enamorados. La rosa lo dice sin hablar.
El libro, por su parte, es esperanza. Es descubrimiento. Un regalo que encierra, en su interior, millones de historias posibles, y que, al abrirlo, aún puede sorprenderte.

Es el día de dar, de ofrecer algo simbólico y potente.
O incluso el día en que el propio Sant Jordi se protege con su escudo del aliento mortal del dragón. Ese escudo que le concede el tiempo justo para asestar la estocada final.
La lucha del día a día, conmemorada en una jornada de reflexión.
Porque al final, lo que permanece es la cultura. Y las personas son cultura.

Es la eterna danza entre el bien y el mal, que por un momento se equilibra. Y, justo en este día, la balanza se inclina del lado del bien. Del buen hacer.
Un recordatorio de que siempre debemos seguir aprendiendo.

Feliz Sant Jordi. Desde Swords&Blasters os deseamos que os regalen lo mejor, que puede ser cualquier cosa, una palabra amable. Da igual lo importante es el prisma con que lo percibas y este sea positivo.

A mí me han regalado un libro, y eso siempre es una sorpresa. Porque no es el libro que yo habría elegido. Y justo por eso, amplía mi percepción, me abre al punto de vista de alguien más. Me lanza hacia nuevas historias para las que, quizá, no estaba preparado.

Es, posiblemente, el mejor regalo que puedo recibir, al menos en lo personal: un libro.

Este año ha tocado Exhalación, de Ted Chiang. Una colección de relatos.
Un impulso hacia esa narrativa escueta, directa, de la que seguro sacaré algo positivo.

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