El Recolector es un relato muy corto que he creado en aproximadamente una hora. Posiblemente, una sátira sobre cómo funciona el mundo y un ejercicio personal de autoevaluación en la escritura. Lo definiría como un salto de fe y de creencia en las pequeñas unidades, una reivindicación del ciclo de la vida y de su importancia.
También es el combustible de un escritor que se mueve mejor en las distancias cortas, al que le cuesta enfrentarse a los grandes trayectos. Un superviviente que vive el día a día y que celebra, por encima de todo, el amor, recordándonos que para poder amar a los demás, uno debe primero amarse a sí mismo.
Espero que lo disfrutes. Este relato quedará de forma gratuita en mi web para que puedas leerlo cuando quieras.
Atentamente,
Jordi Revuelta.

Las ventanas de mi observatorio revelaban una infinidad de datos, imágenes y acciones. Comprimían y analizaban los recursos.
Seres, personas y patrones se dibujaban en cada una de las secuencias.
Aquellas formas trazaban líneas repetitivas que, a veces, intentaban cambiar de dirección, aunque solo de manera momentánea. Tarde o temprano, aquellos movimientos volvían siempre a su línea troncal. Y si alguien se desviaba, otras líneas acudían en su busca para atraerlo de nuevo al camino principal.
A menudo me lanzaban incontables preguntas, oraban, y yo los percibía en su psique. Pero, en cada uno de esos actos, había un mismo anhelo: escapar de los hilos invisibles que los movían sin que fueran conscientes. Creo que lo sabían. Se esforzaban por liberarse, pero cuando alguien estaba a punto de lograrlo, de abrir una puerta hacia su libertad, siempre aparecía alguien más para construir nuevas puertas tras ella, creando un camino que, inevitablemente, lo devolvía al patrón inicial.
Se movían sin cesar, creando y destruyendo en un ciclo interminable.
Soy un emisario. Llevo mucho tiempo observándolos.
Los amo.
Pero no sé si aún están preparados.
He comprendido que sienten hacia los suyos lo que yo siento por ellos. Pero no saben perpetuarlo. Porque mueren. Y cuando eso ocurre, todo se pierde, como si se reiniciaran una y otra vez. No logran salir de la línea. La línea que los llevará hasta mí.
Hasta entonces, no puedo intervenir.
Aún no son merecedores de viajar.
Me trajeron aquí como observador.
No sé cuánto tiempo deberé esperar.
Pero cuando llegue el momento y sean dignos de contacto, todo cambiará para ellos y para nosotros.
De momento, siguen siendo un planeta lleno de combustible. No puedo hacer nada. Su psique, su energía, nos alimenta.
Nacen, viven y mueren, y esa energía nos abastece.
Ya lo he visto antes: cuanto mayor es la energía que generan, mayor es el peligro de que su mundo acabe yermo e inerte. Pero también es, paradójicamente, el instante en el que podrían cambiar su destino.
Aunque cuando están a punto de conseguirlo todo se derrumba. Y vuelven a reiniciarse. Retroceden.
Hasta entonces solo serán un recurso.
Kaelar recolector del Universo O13.
©Autor Jordi Revuelta, 2025. ©Editorial SwordsBlasters.com, 2025.
