Mirar hacia otro lado es algo difícil de justificar; es como intentar ignorar un terremoto o hacer caso omiso de un meteorito en curso de colisión con el planeta. Esa actitud de «da igual» parece una expresión que debería quedar obsoleta. ¿Por qué decido escribir sobre esto? La razón es sencilla: hoy vi una noticia sobre la basura espacial y cómo un fragmento logró atravesar la atmósfera sin desintegrarse completamente. Estoy totalmente a favor de la exploración y de que la humanidad dé el paso de salir de este planeta, pero, considerando el grado de desarrollo que hemos alcanzado, es evidente que ya podemos tomar medidas más serias. Siempre hay margen para mejorar, y debemos hacerlo. La basura espacial es un problema real y creciente, y no lo digo solo yo; ya ha sido expuesto en diversos medios, y lo mencioné en otro artículo.

Este problema se vuelve aún más delicado cuando los fragmentos que componen la basura espacial no se desintegran por completo al reingresar en la atmósfera, o cuando no se controla adecuadamente dónde podrían impactar.
Esta reflexión surgió, como suele ocurrir, de una coincidencia. El otro día, viendo en familia la película Armageddon —sí, la de Bruce Willis, donde desvían un meteorito que amenaza con destruir la Tierra—, apareció una idea interesante. Poco después me topé con una palabra japonesa que plantea un concepto curioso: si algo no se puede controlar, ¿para qué preocuparse? De ahí nació este artículo.
Personalmente, no comparto del todo esa visión. Creía que esa actitud de indiferencia estaba superada, o al menos debería estarlo. Ese «da igual» no parece compatible con una sociedad que aspira a evolucionar y a construir un futuro mejor. Siempre se puede actuar, siempre se puede mejorar. La evolución es inevitable, y si no nos preocupamos por los problemas que enfrentamos, corremos el riesgo de que estos se agraven hasta volverse inmanejables.
Por eso, todo importa, especialmente cuando el futuro está en juego. Aunque durante nuestra vida los efectos de estos problemas no nos afecten directamente, sí lo harán a quienes vendrán después.
