No Hit & Shura

La palabra «no hit» ha ganado una gran popularidad en los últimos años, especialmente en el contexto de los juegos de la empresa FromSoftware. ¿Por qué quiero hablar de esta palabra? Es muy sencillo: jugar a este tipo de juegos puede convertirte en un maestro del «no hit».

Cuando digo «no hit», me refiero a una mecánica muy especial de estos juegos. A medida que avanzas, debes memorizar a la perfección los movimientos de los enemigos. Esta mecánica no solo requiere habilidad y reflejos, sino también paciencia y una capacidad de aprendizaje que te permite anticipar cada ataque y evitar recibir daño en absoluto.

Esta tendencia de «no hit» ha creado una subcultura de jugadores que buscan completar juegos enteros sin ser golpeados ni una sola vez, lo cual es un testimonio de su dedicación y destreza.

El juego que se lleva la palma en términos de dificultad es «Sekiro: Shadows Die Twice,» posiblemente el título más desafiante de FromSoftware. Es el más difícil y, paradójicamente, el más sencillo en su mecánica. Una vez que dominas el «timing,» el juego se convierte en una experiencia extremadamente placentera.

Actualmente, mientras escribo este artículo, estoy en el proceso de finalizar el tercer de los cuatro posibles finales. Mi objetivo es completar el final de Purificación. Ya he logrado los finales de Abandono de la Inmortalidad y el de Shura.

El final de Shura es considerado el final «malo,» donde Sekiro toma el camino de la maldad. Es la ruta más corta, pero para mí ha sido el final más difícil. Luchar contra Lady Emma y Lord Isshin ha supuesto un reto enorme, ya que estos jefes pueden derrotarte con un solo combo, sin importar cuánta vida tengas o cuán evolucionado esté tu personaje.

Aquí es donde entra en juego el término «No Hit.» Para derrotar a estos jefes finales, debes atacar con un «timing» perfecto y casi no recibir golpes. Es algo muy difícil y, a la vez, fácil una vez que consigues un equilibrio visual y motriz en el videojuego.

Sekiro es una obra maestra y, por eso, recibió el premio Game of the Year (GOTY) merecidamente. Un Shura es un espíritu del odio y de la venganza, un ente obsesionado con la guerra. Por eso, este final es el más corto y el más difícil.

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