He de reconocer que esta novela no quería que se acabara, es cierto que es una trilogía y no se ha acabado. Es superentretenida, tal como te pone al final en la descripción del autor, la devoras, empieza con un lenguaje muy científico de invertebrados, que luego se hace muy de la calle, cosa que me encanta.
Por afinidad, el escritor es de ciencias y estudioso de ingeniería, sin descontar que es de mi generación y me lleva un par de años más. En mi caso toda mi vida he estudiado la rama de la electrónica y sé de lo que me hablo, las personas de ciencias son personas de actos, prácticos y no se andan mucho de rodeos.

La obra es simple y a la vez compleja, coge muchos conceptos buenos de otras muchas obras literarias del pasado, que te pueden pasar por la cabeza. Eso es personal, tuyo, para ti cuando la leas. En mi caso, incluso me ha dejado un regusto a comic de los 80. Opinión personal solo, pero muy diferente de tipo, pero no en la ambientación como fue Druuna: Morbus Gravis, en el tema de las mutaciones, obviando el alto contenido sexual de antaño, que los pobres habitantes de esa época, tenían muy poco acceso a esos aspectos, pero son cosas del pasado. No como hoy en día que internet hace mucho daño a la juventud, nosotros, teníamos la inocencia natural de la época, o madurábamos más tarde en ese aspecto.
El tema es que trata muy bien la integridad humana, pero a la vez depravación de lo que él detalla como género Biopunk o cyberpunk, que viene a ser lo mismo en lo invasivo que puede ser cualquier cosa interna en nuestro organismo. El ser humano es realmente una maquina compuesta de diferentes bacterias, o sea que todos somos Biopunks y a la vez muy humanos. Si no, para qué vas a la farmacia a por los probióticos o ¿porque te bebes los actimel o yogures con bífidos?
Evolución, involución, son aspectos que me han encantado de la obra.
El tema es que lo más seguro que me leeré la trilogía. Poco a poco, porque quiero saborearla y ahora ya me he comprado la obra de otro escritor español, para poder seguir aprendiendo de los escritores de la casa y evitarme las últimas lecturas en la lengua anglosajona. La premisa es evitar las traducciones a toda costa, me encanta el concepto de la primera mano. El raw material en estado puro. Imagínate leer la Ilíada en su lenguaje natal de la mano de Homero. Pues ese es el concepto. Para seguir escribiendo mi primera novela en curso.
¡Chapó! por Emilio y esta novela es realmente Swords que pinta que tira para Blasters. Es un fifty fifty.
Saludos Jordi.

