Conan el bárbaro, de la película de Jhon Milius a los relatos de Robert E. Howart.

Similitud, parecidos: esto es lo que quiero tratar en este escrito. ¿Por qué? Porque realmente la película de John Milius del 82 es eso, un mejunje de ideas de los relatos originales de Howard. Seguro que me olvidaré de algún detalle, pero, como ya he descrito en ocasión anterior, no me he leído todo lo de Conan; algunas veces he acabado agotado o aburrido por sus lecturas, pero eso no le quita ni siquiera una pizca de interés a todo lo referente a Conan y lo que representa en la fantasía, en concreto del subgénero de espada y brujería.

Jhon Milius, en el rodaje de Conan el bárbaro.

La pregunta, a todo esto, es cómo puede ser que a un chaval de exactamente 6 años, cuando salió la película, le gustara tanto este film. Contemos que, en esa época, hasta que saliese en VHS, no la vería hasta los 7 u 8 años. En esos momentos no pude grabarla hasta que la pusieron en la televisión, cinta a la cual no dudé en ponerle la portada original, con recorte de una revista del género para la portada principal y luego incluso un cromo de un álbum pegado en la misma cinta VHS.

La cosa de la cripta es uno de los primeros relatos en los que la película está basada, pero se ha de decir que este relato no pertenece a Robert E. Howard, ya que fue escrito por L. Sprague de Camp y Lin Carter. Estos, póstumamente a Howard, recogieron muchos de los bosquejos de Robert para poderles dar vida de la mejor forma que pudieron o creyeron oportuno, intentando preservar el legado de Howard. La cosa de la cripta nos brinda las ideas presentes en la peli, donde Conan, perseguido por lobos y sin armas, busca refugio y consigue entrar en una cripta donde encuentra la espada para poder defenderse de ellos. ¡Espaldón en mano, zas!, adiós lobos.

El siguiente relato es La torre del elefante. Aquí Conan entra en una torre muy similar a la torre de la serpiente de la película. La diferencia con lo escrito es que el relato describe a una criatura extraterrestre con cabeza de elefante. Este relato es altamente recomendable para los amantes de la ciencia ficción, porque crea destellos del género que sorprenden gratamente, viniendo de Howard.

Otro posible parentesco sería el explicado en el relato La maldición del monolito, también por L. Sprague de Camp y Lin Carter. Parece raro, ¿no? Casi todos los detalles de la peli no parecen ser del mismo Howard, pero esto da una ventaja, ya que normalmente las personas nos leemos los relatos del creador, obviando a los imitadores. Esto puede ser una ventaja, ya que los fans no tendrían la sensación de déjà vu constante en los años 80 de haberlo visto antes. Siguiendo con este relato, el parecido puede ser con el árbol del infortunio de la peli y el monolito con magnetismo que atrapa a Conan.

Ilustración de Ken Kelly, clavos rojos.

La ópera prima estaría reflejada con los dos relatos estrella, esta vez por fin de Robert E. Howard.

Clavos rojos nos presenta a una de las mujeres más importantes de las andanzas de Conan, con el nombre de Valeria; y en el segundo relato, La reina de la Costa Negra, aparece otra mujer importantísima en la vida de Conan, llamada Bêlit. La película mezcla a estas dos mujeres como una sola Valeria, creando una simbiosis de ambas para presentárnosla en el film como una única figura, realizando una acción casi idéntica tanto en el relato como en la película: salvar a Conan de una muerte segura en una aparición espiritual y física.

Como último, os dejo el enlace de iVoox del podcast Relatos Salvajes, a quienes agradezco sus escuchas porque, últimamente, no puedo leer mucho por los cuidados de mi retoño, y en este podcast hablan de detalles de la película que son superinteresantes, con el visionado de la película por los podcasters y comentarios a tiempo real sobre esta que son superinteresantes. He de añadir que es muy freak, pero mola mucho.

Parece que las swords se están imponiendo; habrá que pensar otra vez en el espacio.

Saludos,
Ior.

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